Tuesday, October 17, 2006

Gestion de los Estados Unidos por entorpecer la Internet en Cuba.

CONEXIÓN BLOQUEADA
La política de bloqueo impulsada hace más de 40 años por los sucesivos
gobiernos norteamericanos ha dañado especialmente el sector de las
telecomunicaciones y la informática en Cuba.

Solo hasta el 2002, las pérdidas en la rama telefónica ascendieron a
21,7 millones de dólares; y la nación antillana solo pudo conectarse a
sitios norteamericanos de Internet en 1994, cuando bajo la Ley
Torricelli Estados Unidos dio la licencia correspondiente,
fundamentalmente para utilizar la web como una vía más de alentar la
subversión interna.

No obstante, todavía el país no puede disponer de la cantidad de canales
de conexión que quisiera, pues si una compañía norteamericana desea
abrirnos un nuevo canal, o decide aumentar la velocidad de la conexión,
debe primero esperar por una licencia del Departamento del Tesoro. A
causa del bloqueo tampoco Cuba se puede enlazar a ninguno de los cables
de fibra óptica internacional que se abren en arco al pasar cerca de la
Mayor de las Antillas.

Eso, por supuesto, también perjudica a los operadores de la fibra,
quienes ven encarecido este enlace por la cantidad de kilómetros extras
que deben tender, al no poder ni siquiera acercarse a nuestro
territorio. Pero afecta fundamentalmente la posibilidad de multiplicar
los servicios de Internet en la Isla, que están limitados por ese ancho
de banda, que además se utiliza también para las comunicaciones
telefónicas y televisivas.

Ante esta coyuntura irracional impuesta por Estados Unidos, Cuba ha
priorizado la conexión «social» de aquellos sectores que más necesitan
de los recursos que aporta la red de redes, como educación, salud,
centros científicos y comercio electrónico, entre otros.

Gracias a esto, según datos de la Oficina de Informatización de la
Sociedad, ya existen hoy en el país a más de 1 500 sitios virtuales, 790000 usuarios de correo electrónico y otros 150 000 de Internet, todo lo
cual se multiplica en cientos de miles, más si se tiene en cuenta el
carácter social de muchas de estas facilidades, que permite que un mismo
punto de conexión sea utilizado por varias personas, al igual que sucede
con una cuenta de correo electrónico.

Hablar de usuarios en la Isla, como se cuantifica en otros partes del
mundo, no tiene mucho sentido en un país donde una computadora sirve por
igual a diez o veinte niños en una escuela en medio de la ciudad, o a
uno solo en una ubicada en plena serranía.

Tampoco es muy entendible en los cánones «comerciales» que priman en el
desarrollo de la Informática en casi todo el mundo, el hecho de que en
Cuba existan más de 600 Joven Club de Computación y Electrónica,
instituciones donde se ofrece una amplia variedad de cursos sin costo
alguno, y a una gama de personas que van desde niños, jóvenes, adultos,
discapacitados y hasta ancianos.

Se trata del cumplimiento de una Meta del Milenio que ha desechado la
idea de tener que depender de la «colaboración del sector privado», para
convertir el desarrollo de la Informática en pilar de la vida futura, en
un proyecto perspectivo que implica la preparación desde edades
tempranas de la población, pero también la creación de una fuerte
infraestructura y programas ramales de informatización de sectores como
servicios, economía, salud e industria.


Otro de los aspectos interesantes de esta iniciativa es que vincula el
estudio y el trabajo, pues los jóvenes trabajan a su vez en diferentes
proyectos de desarrollo de software, en gran medida destinados a
impulsar los propios proyectos de informatización de la sociedad en
Cuba.

INFOMENTIRA IMPERIAL

Es el gobierno norteamericano, quien paradójicamente critica lo que
según ellos es el «bajo acceso» a la Informática de los cubanos, quien
se desmiente con sus campañas contra la Isla, que en los últimos tiempos
ha pretendido catalogarla como una «amenaza cibernética».

Incluso el mismo Caleb McCarry, coordinador del programa para promover
una «transición democrática en Cuba», engendro creado por la
administración Bush para endurecer el bloqueo económico, comercial y
financiero, ha afirmado en más de una ocasión que deben limitarse los
flujos de tecnología a la Mayor de las Antillas, pues representa
un «peligro potencial» para Estados Unidos.

Bajo esa falsa consigna, la Casa Blanca intenta disfrazar su real
preocupación por los avances sostenidos de los cubanos en esta esfera,
que cada vez gana más importancia incluso desde el punto de vista
económico, por el potencial humano desarrollado y en formación que
existe hoy.

Así, mientras en retórica el gobierno norteamericano trata de pintar la
imagen de un país subdesarrollado donde apenas existen computadoras,
torpedea la labor de instituciones como la Red Telemática de Salud de
Cuba, Infomed, que a través de la organización no gubernamental radicada
en California, USA/Cuba-Infomed, podría haber recibido 423 computadoras
que serían instaladas en hospitales y policlínicos cubanos para apoyar
la red de diagnóstico e informaciones médicas.

Sin embargo, el 10 de abril de 2003 el Departamento de Comercio de
Estados Unidos negó categóricamente una licencia de exportación a esta
entidad para traer los equipos, que estaban destinados al Instituto de
Nefrología y a la red nacional de atención a enfermedades renales, al
Cardiocentro del Hospital Pediátrico William Soler, a la red
cardiopediátrica nacional y a la Escuela Latinoamericana de Medicina.

Lo increíble es que el documento de la prohibición consigna: «Los
Departamentos de Comercio, Estado y Defensa de los Estados Unidos han
llegado a la conclusión de que esta exportación sería perjudicial a los
intereses de política exterior de los Estados Unidos».

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